Posteado por : Jorge A. Garrido junio 06, 2016


   Llevo bastante tiempo pensando en esto, y no a raíz de las reseñas que he visto sobre mis novelas. En realidad, esta reflexión no sería atribuible solo a los lectores, sino al consumidor de ocio en general, pero como lo que más me toca son los libros...

   El mundo ha cambiado mucho en pocas décadas, y con él las personas que lo habitan, así como las costumbres y preferencias de estas. Nadie debe ser ajeno a estas alturas de las políticas de consumo rápido con las que se nos bombardea a diario, en busca de que queramos más y cuanto antes. Pero, ¿más qué? Porque "antes" podíamos querer más, mucho más, de un mismo producto, cuando "ahora" lo que queremos son más productos. Espero no haberos perdido en este punto.

   Un ejemplo de esto, y comprobando que me afecta a mí mismo, versa sobre una de mis pasiones; los videojuegos. Recuerdo que cuando era más joven me embarcaba en alguno de rol o aventuras y no quería que se acabara nunca. Es decir, quería saber más sobre los personajes, recorrer nuevas ciudades y mazmorras, descubrir sus cientos de secretos... y si eso me llevaba meses, no me importaba en absoluto, pretendía exprimirlo al máximo. Por contra, desde hace unos años atrás, me sorprendo deseando que las tramas sean más directas. Es decir, me resultan bastante más pesados los pasajes que no afectan a la historia principal y paso casi por completo de las misiones secundarias. Y al finalizar la obra en cuestión, paso a otra, con las mismas pretensiones.

   He cambiado, desde luego, a la par que otras muchas personas en este mundo acelerado en el que vivimos, donde te paras a leer una publicación de pocas líneas y te saltas otra formada por multitud de párrafos, casi de forma automática y sin detenerte a pensar en ello o en por qué te comportas así. En definitiva, sí; queremos poco de cada cosa y cada vez más cosas. ¿Por falta de tiempo? No lo creo. ¿Quizá era mejor lo de antes? Tampoco pienso que ese sea el motivo. La cuestión es que, con respuesta o sin ella, sucede.

   Ya centrado en los libros, veo que ocurre tres cuartas de lo mismo. Lees las reflexiones de un personaje, o vivencias suyas, que deberían ayudarte a comprender mejor su forma de ser y actuar y parace que eso sobra. Conversaciones con las que se completa cierta información que enriquece el mundo en el que se desarrolla la trama; hilos paralelos para conocer en profundidad a personajes secundarios importantes; párrafos que hablen de las políticas o la sociedad bajo la que viven los protagonistas, de sus costumbres, normas, etc, etc, etc. No, parece que nada de eso importa, que el autor ha de ir al meollo, que se centre en contar lo justo para llegar al final cuanto antes y, así, pasar a otro libro.

   Supongo que algunos me diréis que no es así, que sois curiosos y queréis saber más y más de cada aspecto que veis en una obra, pero os invito a pensarlo bien antes de contestar. Miraos vosotros mismos, al de hoy y al de antes, y, entonces, dadme o quitadme la razón. Por mi parte, seguiré pensando lo mismo, y como autor no voy a cambiar. Creo que una historia y sus personajes necesitan de información adicional para ser entendidos de la forma en la que su creador los concibió en su cabeza, y no hablo de paja, de relleno, sino de todo aquello sin lo que su obra no se diferenciaría de otra, pues todas serían planas y tan directas que se resumirían en "fulanito fue de este punto a este otro, hizo esto con Menganito y... fin".

   ¿Tenéis algo que decir al respecto?





Jorge A. Garrido

{ 5 comentarios... léelos más abajo o comenta }

  1. Bueno, yo personalmente valoro mucho el trabajo de construcción de personajes y el de construcción de mundos. Precisamente una de las cosas que me gusta de tus obras es que todos los personajes son personajes completos con sus historias y no simples comparsas para la historia principal.

    Ocurre que en muchos casos en los que esto no aparece y las historias son directas y simples, el público para el que están pensadas y su forma de consumo es distinto: se trata de "productos de consumo rápido" para personas jóvenes que se aburren con facilidad pero que pueden ser muy fieles a una marca. Llamemosle producto mcdonnalds del ocio. Si tú eres un cocinero probablemente no entiendas que a la gente le guste tanto el producto mcdonnalds. Y puede que la gente a la que le han educado con este tipo de producto le sepa muy raro tu plato gourmet.

    Por otra parte habría que evaluar cómo se introduce la información adicional del mundo. El infodumping existe. Entorpece la lectura y no ayuda a una mayor comprensión del mundo. Es producto de una falta de técnica o una mala decisión de escritura. Es decir, quiero la información extra. Pero la quiero de forma que sea razonable y no me sienta como si estuviera leyendo el "codice de la sagrada orden del cuervo rampante" entero y verdadero sin pausas para ir al baño. No sé si me explico.

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    1. Te has explicado bien. Está claro que tampoco podemos "tragarnos" páginas y más páginas de información extra sin que avance la historia o suceda algo que nos mantenga enganchados al libro. Como siempre y en casi todo, hace falta equilibrio.

      Muchas gracias por pasarte a dejar tu granito de arena.

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  2. Yo creo que todo esto deriva de una sociedad que, en general y en su mayoría, se ha vuelto muy poco exigente con el producto que consume y por el que no le importa pagar, en ocasiones, cantidades exorbitadas y del todo inaceptables para dichos "elementos".
    Yo me considero una persona realmente curiosa, para con todo, pero reconozco que no soporto la moda de "estirar y estirar" una trama, un personaje, un universo... hasta desvirtuar la idea original, que pudiendo haber sido buena y dejar un buen recuerdo, termina saturando.
    Quizá, es muy probable, una de mis cualidades no sea la paciencia; por otra parte, tampoco soy de esas personas que "necesitan desesperadamente" que se les deje absolutamente cerrado y concluido un cno junto de acontecimientos. Creo que algo bueno que se ha perdido de la literatura o del cine son esos "finales abiertos" que permitían dar rienda suelta a la imaginación y soñar con caminos alternativos.

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    1. ¡Para, para! Es que a ti, en particular, te chiflan los finales super abiertos (sin ir más lejos, mira qué final le diste a tu Tierras de luz, Tierras de sombra).

      Bromas aparte, es cierto que la sobresaturación de información o esa tendencia que mencionas de alargar de forma innecesaria una obra (que suele suceder con aquellas que resultan ser un éxito y quieren explotarla económicamente todo lo posible y más aún) termina lastrando la lectura de la misma. Hay que saber cuándo parar para no estropear lo que era un buen resultado.

      Muchas gracias.

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    2. Porque es divertido. Le das al lector la oportunidad de elegir su propio final... y bueno, esta parte tendrá continuación, pero te aseguro que, sea cual sea, el final será eso, el final.

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