Posteado por : Jorge A. Garrido febrero 23, 2016


   Conste, en primer lugar, que no se trata de una queja, tan sólo de una reflexión que surge en mi cabeza como escritor y creador de historias que soy, a raíz de algún comentario que he recibido: "no he visto una evolución en tal o cual personaje".

   Antes de nada, permitidme esto: pensad en la vida de una persona. Hay millones de sucesos y experiencias que van a formarle como tal, ¿verdad? Unos provocarán cambios mucho más drásticos que la mayoría, aunque, podríamos decir, esa persona evoluciona constantemente. Para mejor o para peor, pero lo hace. Ahora, aún cuando le conozcamos muy, muy bien, ¿seremos capaces de ver dicha evolución dentro de un "concreto periodo de tiempo", uno que no sea muy extenso, cuando ya tiene una edad que ronde o supere la treintena (un adulto con su personalidad ya moldeada) y que durante ese tramo de su vida siga trabajando en lo mismo, realizando tareas similares y, en definitiva, pensando prácticamente de igual manera desde el inicio hasta el final de ese tiempo? Poneos ejemplos cercanos, algo fácil, como un hermano, madre o amigo con el que paséis mucho tiempo, y decidme si "por narices" tenéis que ver una evolución.

   Yo estoy realizando este ejercicio y... no, no tengo que notar un cambio en una persona, ni siquiera en periodos bien largos. Pero oye, quizá sea que pienso en gente "cotidiana", con vidas rutinarias en las que no van a notarse grandes cambios en su personalidad o forma de pensar. Voy a imaginar, entonces, a un espía, alguien que descubre secretos de Estado, que incluso puede verse en la necesidad de matar a otras personas e infiltrase en las más seguras fortalezas del planeta. Pero si se está dedicando a eso desde hace tiempo... pues no, tampoco veo tan claro el que a la fuerza haya una evolución remarcable en él, y este es mucho más parecido a un personaje de novela, como algunos a los que he dado vida.

   Volvemos al libro, y me centro en un personaje que hace muchos años que superó la adolescencia, trabaja en lo mismo desde hace bastante tiempo y hasta conoce los terribles secretos que esconde su enemigo. ¿Y de cuánto estamos hablando, qué longitud de su vida es la narrada en la trama? Días. Ni décadas, años o meses; días. Alguien que sabe lo que hace, cuyas creencias no van a cambiar, que tiene bien claro cuál es su objetivo y/o misión y en un periodo tan corto, ¿de verdad tiene que evolucionar? Evolución es cambio, se mire por donde se mire. ¿O acaso estoy equivocado? Venga, va, voy a pensar en otro tipo de personaje, quizá un caballero medieval con una fe ciega en Dios, que lucha de manera incansable contra enemigos que intentan perjudicar seriamente el bienestar de sus seres queridos. ¿Está obligado a evolucionar? ¿No puede ser igual de principio a fin de la historia, fiel a sí mismo, a lo que es? Aunque hablemos de años, ¿ha de cambiar? Ni siquiera estoy hablando del protagonista...

   Espero vuestras respuestas.





Jorge A. Garrido

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