Archive for enero 2016

¿Se le puede exigir lo mismo a un autoeditado que a un profesional?

Por : Jorge A. Garrido

   Yo soy autoeditado, eso no me lo quita nadie. Y, desde luego, tuve un comienzo, uno muy poco... profesional. Es cierto que llegó un momento (por suerte bien pronto) en el que me di cuenta de que no podía presentar un trabajo tan mal cuidado, aún menos venderlo de semejante manera, de ahí que retirara del mercado esa primera edición y me pusiera manos a la obra para arreglarla. Uso constante de los diccionarios de definiciones, sinónimos y antónimos y las normas actualizadas de la Rae; entre cinco y seis lecturas a la novela al completo; conocer y aprender las reglas de maquetación; consultar los libros de mi estantería, y pertenecientes a grandes editoriales, para comprobar que lo estuviera haciendo correctamente... Como autoeditor trabajas casi todos los aspectos y has que tenerlo muy claro: todo debe estar cuidado al detalle, esforzarte al límite para darle al libro el mejor acabado posible, cuando en una editorial convencional trabajan muchas personas, especializada cada una en una característica que domina a la perfección. Pero aún más; no contento con cómo me había quedado, volví a dedicarle varios meses y publiqué la tercera edición. Y todavía contendrá algunos fallos, pero la obra se encuentra muy, muy depurada.

   Descrito el complejo proceso por el que ha de pasar un autoeditado, vuelvo a la pregunta del título del post: ¿se le puede exigir lo mismo a este que al autor avalado por una editorial convencional? yo creo que depende. Sí, porque, al final, lo que deberíamos valorar es el producto por el que vamos a desembolsar nuestro dinero. En otras palabras, pienso que hay que pagar un precio justo por el libro que vamos a adquirir. Aquí podríamos poner varios ejemplos (me encanta poner ejemplos), como, quizá, el de las aerolíneas low cost. Pagas por un billete y sufres ciertas pérdidas respecto a otra compañía, como la comodidad, menos espacio entre pasajeros, asientos más rígidos y no reclinables, un menú mucho más simple... pero es que, amigo mío, has pagado menos. Entonces, ¿estoy de acuerdo en que un libro de un escritor que autoedita deba tener un precio más bajo? Si tenemos en cuenta que no termina de ser un producto profesional, al menos debería quedar más ajustado. Y no hablo por hablar. ¿Vosotros entendéis que un autoeditado (más si es novel) publique su libro al mismo precio que el de salida de un autor consagrado, cuya edición, encima, incluya tapa dura? Entrad en alguno de los portales de venta para comprobarlo; puede que os sorprendáis.

   Como conclusión personal, no me entra en la cabeza que se le pueda exigir lo mismo a uno que a otro. Eso sí, cada cual ha de comprender, del mismo modo, que no debe/puede equiparar su trabajo al resultante de un grupo de profesionales que pondrá en el mercado un producto de una calidad bastante mayor (le pese a quien le pese). ¡Cuidado! No estoy diciendo que una única persona no sea capaz de ofrecer un libro bien trabajado y por el que merezca la pena invertir el dinero, pero hay que bajar de las nubes, poner los pies en la tierra y no creerse más de lo que uno es. ¿Qué opináis vosotros?





Jorge A. Garrido

La falta de respeto de algunos blogueros hacia los lectores

Por : Jorge A. Garrido

   Personalmente, no creo que nadie deba sentirse responsable por verter “una simple opinión”. Sin embargo, embarcarse en un blog de reseñas, dado el alcance del fenómeno durante años, requiere cierta objetividad. Tendrás tu propio estilo, serán más detalladas, extensas o cortas, pero lo que no puedes hacer es engañar a los que te leen. Y con engañar no me refiero solo a mentir, sino también a omitir la verdad, una que les perjudica en su “carrera hacia el éxito”.

   Al bloguero le interesa tener muchas visitas y, por supuesto, fidelizarlas. Para ello, algo primordial es ofrecer contenido nuevo y regular, y la mayor parte proviene de las reseñas realizadas sobre los libros que leen. Y aquí viene algo importante: no son pocas las editoriales que “regalan” sus libros a aquellos blogs que tienen una suficiente cantidad de seguidores. ¿Entendéis esto? Libros gratuitos. Además, ¿sois conscientes de la cantidad de novelas autopublicadas que han surgido en los últimos tiempos? Los autores de estas también ofrecen sus trabajos sin cobrar un solo céntimo, ya que es un modo de lograr algo de publicidad, lo que al final hace que el bloguero no deba desembolsar absolutamente nada por nuevos ejemplares, sean en físico o en digital.

   Resumiendo, el bloguero necesita muchos seguidores para conseguir libros gratuitos. Pero aún más; aquellos que les regalan sus libros esperan que la publicidad que se les haga sea buena, lo que lleva a muchos blogueros a publicar críticas positivas “aunque no sean merecidas”. Es decir, a una editorial no le viene bien que se pongan a caldo las obras que espera vender, así como los autores independientes no quieren que circulen por la red reseñas malas de sus trabajos. Se trata, por tanto, de dos aspectos que llevan a la proliferación de blogueros que, como indiqué en el título del post, “faltan al respeto” a los lectores.

   En este punto me diréis que una única opinión no condiciona a otra persona para la compra de un libro, pero, ¿y si esta práctica fuera mucho más habitual de lo que pensamos? No todos lo hacen, a Dios gracias, pero como escritor reviso muchos blogs y me voy fijando en las reseñas que hacen sobre ciertos libros; no os hacéis una idea de cuántos decido ignorar a la hora de contactarles por esta causa.

   ¿Y cómo “engañan”? Por ejemplo, obviando que una novela carezca de corrección o maquetación con una mínima calidad. ¿Y esto es tan importante? ¡Desde luego! Porque esos libros se están vendiendo, no regalando. Si aún no lo veis, responded a esto: ¿pagaríais por una chapuza en la reparación de las tuberías de vuestra casa, mientras aún pierden agua? ¿Por el montaje de un mueble recién comprado en el que falten tiradores o el frontal de un cajón? ¿Y a un taxista cuando os deje a cuatro kilómetros de donde queríais llegar solo porque a él le dé la gana? ¿No? Claro, porque pagáis por un servicio o producto y queréis ese mínimo de calidad, incluso por muy barato que pueda saliros. Entonces, si compráis un libro, ¿no queréis que esté trabajado, que se depure la corrección, que no tengáis que releer tres veces cada párrafo para entenderlos por la completa ausencia o mal uso de los signos de puntuación o continuas faltas de ortografía? Pues hay muchos blogueros que no solo os van a engañar en esto, sino que hasta son capaces de incluirlos en sus listas de mejores lecturas del año, sin avisar en ningún momento de los terribles errores que contienen. Al fin y al cabo, si alguien pica y lo compra, que se joda. Eso no va a suponerles ningún mal, aunque la buena publicidad que han hecho sí les asegura nuevos libros, sea de editoriales, pseudoeditoriales o autores independientes, que volverán a regalarles otros trabajos futuros.

   Para ir terminando, este post puede ir muy de la mano de aquel que ya publiqué sobre “la mafia en los blogs de literatura”, ya que también estoy viendo que, por amiguismos, hay horribles libros muy bien valorados y nombrados hasta la saciedad en detrimento de otros que no obtienen la visibilidad que merecen y cuyos autores sí dedicaron meses de duro trabajo a ofrecer un producto de calidad a todo aquel que invirtiera su dinero en sus obras.

   A mi parecer, las reseñas deberían ir dirigidas a los potenciales lectores (y a la vez compradores) de dichos trabajos, pero queda claro que, en muchos casos, jamás se piensa en ellos. ¿Por qué? Por puro interés de este tipo de blogueros y de las editoriales y autores. Así de claro.





Jorge A. Garrido

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