Archive for octubre 2015

Si no te gusta, escríbelo tú

Por : Jorge A. Garrido


   Si tras leer el título del post pensáis que me siento indignado, habéis dado en el clavo. Y es que los escritores, a veces, también somos personas. Vamos a ello.

   Pregunta que lanzo a los lectores: al leer, ¿os gusta que os sorprendan? Yo respondería que sí, que eso es lo que esperáis. Si no, releed las obras que ya han pasado por vuestras manos... Pero no puede ser (para mí es del todo inconcebible) que un lector se atreva a quejarse al escritor de que la trama no haya ido por donde quería. ¡Venga, hombre! ¡¿Qué es esto?!

   El escritor imagina y crea, pero se trata de SU historia. Puedes enfadarte con lo que haga un personaje, sentir lástima o rabia por lo que le suceda, incluso NO GUSTARTE el final, pero lees lo que a otro le salió de dentro. Además, ¿qué es eso de quejarte de que haya o no algo en el libro? ¿Que quieres ver amor sí o sí? Pues lee romántica. ¿Que quieres sexo? Pilla una erótica. O aún más fácil: escribe tú mismo la historia que quieres leer. Nada de venir a quejarte de que no haya lo que tú quieres ver. ¿Estamos tontos?

   Desde hace ya bastante tiempo, me da la impresión de que muchos piensan que esto de escribir no es un trabajo, que no somos profesionales y que no nos deben ningún respeto. Y eso no puede ser. Paso muchas horas (a veces este tiempo pasa de meses a años) preparando, desarrollando, repasando y corrigiendo una historia, buscando que no haya errores, que sea atractiva, que el ritmo sea el adecuado, etc, etc, etc, para que vengan luego algunos lectores a decirme cómo deberían haber sido los acontecimientos, una relación amorosa o el final hacia el que se encaminan los personajes.

   Decidme, ¿me equivoco al escribir esta entrada? ¿Debería agachar las orejas y asentir, dando la razón al lector indignado? Porque para eso, y os digo la verdad, no vuelvo a publicar nada más en mi vida. ¡Un respeto por el profesional y su trabajo, joder!





Jorge A. Garrido

La originalidad en la literatura

Por : Jorge A. Garrido


   Hoy he visto una publicación en facebook que me ha tocado un poquito la moral. La publicó un editor, y que nadie piense que quiero cargar contra él, ni mucho menos, sino hablar sobre lo que de forma tan rotunda dejaba caer: que un autor jamás llegaría a crear una gran obra, sobre el género que tratara, mientras no se hubiese empapado de las obras clásicas de la literatura. Más tarde contestó mi comentario reconociendo que solía pecar de rotundo, pero la afirmación soltada la había escuchado otras muchas veces y me ha apetecido escribir sobre esto.

   Lejos de poneros ejemplos externos, mis propios trabajos se reparten entre literatura fantástica y ci-fi. ¿Os cuento un secreto? No me gusta Tolkien. Aún más, comencé El Hobbit por recomendación y lo abandoné a las casi doscientas páginas, hastiado por la narración que encontré. Entonces, ¿cómo diablos se me ocurre escribir obras fantásticas? Según estas afirmaciones tan claras de los que entienden de literatura, no tengo perdón de Dios.

   Antes de continuar, un pequeño inciso: creo que todo está inventado. Sí, sí; eso es lo que pienso, fervientemente. Creo que lo que nos queda a los escritores es el modo de contar la historia, mostrar un estilo peculiar, el tipo de descripciones, la intención de crear personajes sólidos y atractivos, ritmo, la unión coherente de sucesos... buscar que el conjunto quede bien y mantener así al lector entretenido. Pero crear, lo que se dice crear algo nuevo, va a ser tan difícil que de verdad pienso que se va a convertir en algo imposible.

   Vuelvo al hilo principal del post exponiendo una idea muy personal; que una persona crece interiormente según las experiencias que ha vivido, y sus propias ideas vendrán definidas a partir de las influencias recibidas. En la literatura considero que se trata de lo mismo, que "todo lo que has leído ha influido en ti", de forma que no escribirás igual, ni sobre lo mismo, antes que después de haberte mamado dichos libros. Entonces, ¿la originalidad solo puede darse cuando ya conoces lo que otros crearon? Según las declaraciones de tantas personas pertenecientes a la industria de la literatura, parece que únicamente de esta forma podrás desmarcarte de lo que ya existe, pues no caerás en algo que ya se creó. Pero no puedo estar de acuerdo, más que nada por aquel inciso que os dejé en el párrafo anterior.

   Un ejemplo rápido para que me entendáis (que raro me parecería que aún no lo hayáis hecho). ¿Recordáis en Barrio Sésamo a un muñeco al cual entrevistaba la rana Gustavo? Era inventor, pero bien parecía estar algo aislado del mundo. Un día creó los "calientapiés". El reportero le decía que eso ya existía, que se llamaban calcetines, y el pobre muñeco, descorazonado, le repetía varias veces que no podía ser, que él lo había inventado. Bien, ambos tenían su parte de razón. Gustavo porque en realidad ya existían, y el inventor porque "fue capaz de imaginar y crear algo de su propia cosecha", ya que no conocía los calcetines. Hagamos ahora la comparación en literatura. Un autor no lee a "los grandes" y se pone a escribir sus textos sin influencias de estos famosos escritores. Será capaz, de obtener un buen producto (que luego hay de todo), de crear algo "original". ¿Tiene menos mérito que aquel que leyó a otros tantos escritores y en realidad tan solo modifica lo ya leído en busca de diferenciarse de estos (porque no está creando algo nuevo)? Lo siento, yo sigo en mis trece.

   Acabando ya esta entrada, siempre a modo personal, me reafirmo en que un escritor no tiene la obligación de leer a los clásicos para ser capaz de sacar un buen libro, dando forma a una historia absorbente y colocando en escena unos personajes realmente arrebatadores. Podrás enriquecer tu vocabulario leyendo mucho, fomentar una imaginación que quizá de serie ya era impresionante, pero jamás me convencerán de que una obra de un autor que no conoce a los grandes del género "nunca será tan buena" como la de aquel escritor que devoró cada uno de esos clásicos (y, además, se nota dicha influencia en sus trabajos). Mentíos a vosotros mismos si queréis, pero hacer más de lo mismo, aunque con alguna modificación, no lleva a una obra a ser "grandiosa".





Jorge A. Garrido

La mafia de los blogs de literatura

Por : Jorge A. Garrido


   Parece un título algo extraño, ¿verdad? A mí me lo parece, pero es una realidad, una muy triste realidad. Tampoco es que lo haya sufrido personalmente, pero me muevo en el sector literario, a nivel tanto de lectores como de escritores, y no soy ajeno a este fenómeno.

   ¿Exagero? En absoluto. Si uno es observador, leyendo los comentarios de las reseñas publicadas en estos blogs literarios ya va identificando piques y roces entre ellos. Algunos hasta se integran en grupos que no se lo piensan dos veces a la hora de despotricar sobre aquellos que pertenecen "al bando enemigo", y aquí viene lo de mafia.

   La verdad, siempre he pensado que la competencia es buena para el usuario, pero en otros sectores, no en el literario, y es que aquí no solo el lector puede salir perjudicado, sino también, y en mayor medida, el escritor. Me explico:

   El autor es una persona y, como tal, puede hacer amistad con un bloguero que reseñara su libro y quedara encantado con el mismo. ¿Os podéis creer que uno de sus enemigos pueda cargar negativamente contra el trabajo del escritor tan solo por el hecho de mantener una buena relación con el primero que mencionamos? Pues ocurre.

   Pero aún hay más. ¿Qué pasa si entre autor y bloguero existen diferencias que les lleven a una discusión? Aquí viene otra de las grandes: que el bloguero puede hablar con otros tantos amigos suyos para tirar por tierra el trabajo del escritor, creando reseñas muy negativas (que incluso remarquen aspectos contrarios a los que en realidad se ven en el libro) e inundando dichas páginas con comentarios que hablen muy mal de él.

   ¿Y todo se queda ahí? Para nada, pues aprovechan las herramientas de difusión de las distintas redes sociales para desprestigiar al autor y motivar a sus propios lectores para que eviten su compra y lectura.

   Como os decía, una auténtica mafia encubierta que desde los niveles más bajos puede obstaculizar con dureza el buen camino que estuviera siguiendo una obra. La pregunta es: ¿por qué lo hacen? A saber... entre escritores frustrados, otros tantos envidiosos e incluso los que, de pronto, se ven "con poder" para movilizar a otros que les sigan, cuando es muy posible que hasta hace muy poco se mantuvieran recluidos en su cueva, autolamentándose de su peuril existencia. Ahora, no obstante, se creen importantes, cuando no hacen sino dejarse en evidencia, ya que cada vez es más fácil identificarlos.

   En serio, una auténtica lástima que ocurran estas cosas, con lo difícil que ya de por sí lo tiene el autor para llegar a nuevos lectores.

   *PD: Que nadie me malinterprete; no pienso que todos los reseñadores entren en el saco de los mafiosos. Unicamente expongo un fenómeno que existe y del cual me quejo a pleno pulmón, pues no hay derecho a esto, pero, repito, en absoluto creo que sean todos los blogueros reseñadores (ya decía al comienzo que estoy viéndolo por la red, cada vez de forma más aparente, aunque no lo he sufrido en persona).





Jorge A. Garrido

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