Posteado por : Jorge A. Garrido septiembre 17, 2015


   Será que uno se va haciendo viejo, porque es echar un leve vistazo al pasado y pienso en lo sencillo que era todo. No había móviles y uno estaba localizado. Tampoco teníamos ordenadores y éramos capaces de hacer llegar mensajes a personas muy alejadas de nosotros. Incluso ibas a una librería y veías cada género literario perfectamente diferenciado. Y yo me pregunto: ¿qué diablos ha pasado?

   Pensadlo un momento. ¿Verdad que cualquiera podría definir enseguida, y sin equivocarse lo más mínimo, lo que era una obra de misterio? ¿Y una de terror? ¿Fantasía? ¿Romántica? ¿Policíaca? Pues oye, quizá sea que nos movemos en un nuevo mundo en el que si no pones nuevas etiquetas no eres bienvenido, o tal vez son ganas de joder y complicarlo todo, así de simple.

   Vale, que quizá esa información adicional a modo de "subgénero" ayude al lector a encontrar con mayor exactitud la obra que desea leer. Así podemos diferenciar, por ejemplo, una novela de fantasía épica de otra oscura o una de ciencia ficción steampunk de la postapocalíptica, pero, ¿de verdad es necesario ahondar tanto? Porque son tantas esas etiquetas que nos encontramos con obras en las que uno ya no sabe dónde terminar de encuadrarlas. Y es que, a poco que el escritor le dé una complejidad mayor a su trama, podríamos definirla con multitud de géneros a la vez.

   Pero es que hoy he descubierto otros conceptos. ¿Alguien me explica qué es "new adult"? Lo he buscado, ¿eh?: novelas de corte romántico juvenil en el que los protagonistas tienen entre 18 y 25 años. Pero espera, que luego hay que diferenciarlo también del "young adult".

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   En serio, ¿qué está pasando? ¿Por qué hay que complicarlo todo, darles mil nombres y acabar mareando al usuario con tantas definiciones y clasificaciones? ¿O es que soy yo, que ya no tengo cabida en este mundillo? Es que no, no lo entiendo. Por muchas vueltas que le dé. Que no...





Jorge A. Garrido

{ 4 comentarios... léelos más abajo o comenta }

  1. Jajaja. A mi me lo vas a contar que a veces cuando voy a poner el género en una reseña ya no sé si es thriller psicológico, terror psicológico, paranormal... o soy yo la que necesita atención psicológica.
    Y qué me dices cuando alguien al que le ofreces tu libro para reseñar te dice: "no leo young adult". WTF? "Novela juvenil" de toda la vida de dios...

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    1. A esas cosas me refiero. Antes estaban clasificados de forma que todo el mundo sabía a qué género pertenecía cada obra. Ahora te puedes encontrar fácilmente en la ficha con un drama histórico erótico sobrenatural con tintes de terror paranormal que te quedas "to loco".

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  2. Por un lado es cierto que etiquetar las obras puede ayudar a los lectores a encontrar lo que buscan con mayor facilidad. Pero el poder de las etiquetas es un arma de doble filo que además, como comentas en el artículo, creo que se nos está yendo de las manos.

    Y lo pero es que tengo la sensación de que justamente está ocurriendo lo contrario de lo que se pretende en muchos casos alejar a los lectores.

    Por poner un ejemplo cercano, terror. Un genero, literario y cinematográfico del que siempre he huido. En mis ratos de relax y diversión no me apetece pasar miedo, aunque se suponga que eso te haga sentir vivo. Hasta donde recuerdo creo que aun estoy vivo y no necesito recórdarmelo constantemente. El caso es que durante mucho tiempo he evitado un subgénero, género o categoria, la de los zombies, simplemente porque estaba bajo la etiqueta terror. Pero es que clasificar zombies como terror, al menos el 90% de las obras relacionadas con zombies es como clasificar al 90% de obras de fantasía donde aparecen orcos como terror.

    Resumiendo: creo que el uso de etiquetas es tan peligroso como útil en algunos casos y que debería restringirse a un nivel suficientemente general como para que al menos la mayor parte de la población entiendan esa etiqueta de la misma manera sin querer abarcar todos y cada uno de los aspectos de una obra mediante etiquetas más y más específicas cada vez.

    El ejemplo de entre 18 y 25 años me ha marcado profundamente y supongo que en una definición tan específica si el protagonista tiene 17 años a puntos de cumplir los 18 o 26 recién cumplidos ya no podemos aplicar esta categoría aún cuando la esencia de la obra sea exactamente la misma :P

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    1. Tal y como lo expones. Al final da la impresión de que unos quieren sobresalir respecto a otros anteriores y se inventan rebuscadísimas etiquetas para sonar "a nuevo", y lo que consiguen es marear aún más al consumidor.

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