El sexo en una obra. ¿Imprescindible?

Por : Jorge A. Garrido

   Hace un tiempo, de parte de un fiel lector, me llegó esta pregunta: ¿qué eres, como Disney? La hizo tras la lectura de uno de mis libros, en el que, ante una más que aparente tensión sexual entre dos personajes, no expongo ninguna escena de sexo en sus páginas. Pero no fue el único que echó en falta dicho aspecto tras su lectura. Esto me lleva a pensar detenidamente si resulta, o no, "necesario".

   Para mí, lo reconozco, el sexo es algo del todo prescindible en una obra, al menos en aquella que no se encuadre en géneros como el erótico o incluso el romántico. Sea en literatura, cine, videojuegos... el sexo ocupa minutos que ni me van, ni me vienen; me habría bastado un simple "y disfrutaron juntos el rato que les duró la pasión", para continuar, sin más interrupciones, con la trama que seguía hasta ese momento.

   Ya en el caso concreto de mi libro, como acabo de explicar, creo que no habría sido sino un "rellena páginas", algo innecesario para el hilo argumental, aunque el feedback de estos lectores parece decir otra cosa. Aún así, por más vueltas que le doy, no termino de ver qué tan importante resulta ser, pues su inclusión no habría modificado en absoluto los acontecimientos posteriores de la obra, ni siquiera debería haber influido en los personajes implicados.

   Entonces, ¿es tan necesario? ¿Imprescindible? ¿Tanto lo echáis de menos?





Jorge A. Garrido

¿Mantenerse "políticamente correcto"?

Por : Jorge A. Garrido

   De vez en cuando paso por algunos blogs literarios para leer sus últimas reseñas, así como los comentarios publicados en estas entradas o en plataformas como Goodreads. En ellos descubro algo que me sorprende muchísimo: las quejas de los reseñadores (que, al fin y al cabo, no dejan de ser lectores) por ideas o características que ven en los personajes del libro reseñado, que van en contra de conceptos, situaciones o comportamientos que, hoy día, tanto se defienden en nuestra sociedad.

   Como primer inciso, decir que no estoy a favor de comportamientos como la incitación al odio o la violencia, ni la discriminación de ningún tipo (sea por género, religión, ideas políticas, etc.). En segundo lugar, creo fervientemente que cada individuo es "el único responsable" de sus actos. Por supuesto, entiendo que la educación que una persona recibe, desde su niñez, es esencial para que en su cabeza arraiguen ciertas ideas o valores, pero son los padres, en este caso, los que deben cuidar lo que ven "o leen" sus hijos.

   Tras esta breve explicación, no entiendo que nadie, NADIE, deba criticar cómo debería ser un personaje o qué tendría que desaparecer de una novela. Estas no tienen un carácter educativo, para eso están otros libros, específicos para ello. Por tanto, ¿por qué motivo, y con qué razón, una persona ha de decir "lo mal que está" que un personaje sea, por ejemplo, machista? Cuidado que ya algunos os estáis confundiendo, que no estoy de acuerdo con que el hombre deba mantener una posición y privilegios por encima de la mujer... Pero, ¿acaso no existen personas así? Las hay, ¿verdad? Y porque no seamos afines con dicho pensamiento, ¿debemos eliminar a todo personaje machista de una historia? ¿O hacer que este sufra un castigo e incluso que "cambie"? ¡¿Por qué?! ¿Porque la sociedad no quiere machistas? ¿Es que, acaso, las personas que lean un libro donde aparezca un personaje así van a adoptar dicho rol, van a "hacerse malas"? Ese personaje, por algún motivo, aparece en la trama, con más o menos peso, pero el autor quiso incluirlo y no creo que en absoluto fuera para "convertir" a los lectores, ni poner de manifiesto que desearía que esa fuera la actitud que imperara en nuestra sociedad.

   Vamos a ver, pensad un poco. Otro caso, muy relacionado con el párrafo anterior: una mujer que espera la aparición de un "príncipe azul" en su vida. "¡¡Oh, por Dios!! ¡¿Qué estoy leyendo?! ¡Es que... es que... les está enseñando a las niñas que ellas no pueden ser autosuficientes, que necesitan a un maravilloso hombre que les salve de su horrible vida y les dé una!" ... ... ... (Jorge toma aire e intenta tranquilizarse, procurando ser lo más suave posible). Lo repito una vez más: ¡¡¡una novela no busca educar a nadie!!! Sí, en la vida hay que luchar por el bienestar de las personas, por hacer el bien, que no se cometan discrimaciones, que las atrocidades se castiguen, etc, etc, etc. Pero esa lucha no entra en el marco de la literatura, donde cada lector ha de ser consciente de que se trata de ficción.

   Es que, entonces, nos podríamos ir olvidando de multitud de géneros literarios, erradicarlos como eficaces censores, quemando en la hoguera todos aquellos libros en los que aparezcan personajes que en la vida real nos parecerían tóxicos, negativos. Y no puede ser. Soy escritor, sobre todo de fantasía, y reconozco que en el entorno medieval que me gusta para mis obras hay personajes de este tipo, que no querríamos ver a nuestro alrededor, capaces de lo peor y que no van a sufrir castigo alguno. Por ello, ¿debo recibir quejas tras incluirlos? ¿Se me debe criticar que estén ahí? Por favor, dos dedos de frente, que esto es ficción. Si ya tenéis una edad, se supone que estáis lo suficientemente formaditos para evitar que ninguna idea os cambie. Y si lo que ocurre es que teméis por vuestros hijos, comenzad a controlar lo que ven y leen. Para ser más claro; haced vosotros de padres, que yo, y mis obras, no estamos para eso.





Jorge A. Garrido

Un autor, ¿ha de mantener cierta distancia con sus lectores?

Por : Jorge A. Garrido

   Dada mi posición, como autor autopublicado y leído por muy pocas personas aún, tengo la oportunidad de ver y comentar cada nueva publicación sobre mis obras. Las promociono en mis redes, paso a agradecer el tiempo dedicado, tomo nota de los puntos fuertes y flojos que mencionan... La cuestión es si tendría que establecer unos límites. ¿A qué me refiero? En concreto, a comentar mi obra con ellos.

   Os lo explico. Una persona lee y reseña uno de mis libros en su espacio web, lo veo y, a continuación, dejo un comentario. Pero, ¿cómo ha de ser este? Porque esa "ventana" al mundo a través de la que otras personas me van a conocer como autor puede convertirse en un arma de doble filo. Es decir, las palabras del escritor van a ser miradas con lupa y el efecto en los lectores de la reseña puede ser demoledor según qué reacción vean. Y aún más, pueden malinterpretar esta, cuando el autor no buscara discordia alguna, "tan solo expresar su opinión" (a la cual, en principio, debería tener derecho).

   Ya no me refiero a defenderse ante valoraciones irrespetuosas, con la persona o la obra, sino a comentar cualquier aspecto de esta: razones por las que desarrollar más a un personaje, la inclusión de escenas que para el reseñador no son importantes pero sí para su creador... Me gusta explicarme y poder dar mi propia visión sobre mi mundo, pero, ¿puede esto tomarse como una crítica a aquello que "no viera tan claro" el reseñador? Leer, por ejemplo, "esta parte para mí sobra", y querer, no hacerle cambiar de idea, sino que entienda por qué está ahí. Y así con otros aspectos, que no sería pelear con el lector, pero, como autor, "llevarle la contraria" y discutir (en el buen sentido, de debatir)... es muy posible que no sea tan buena idea.

   Quizá sean cosas mías, que no sea para tanto, pero no estoy tan seguro de ello. ¿Qué pensáis vosotros? ¿Será mejor para el autor mantener esa distancia prudencial?





Jorge A. Garrido

Un incierto futuro: ¿evolución, reseteo o muerte?

Por : Jorge A. Garrido

   Vivimos una época un tanto peculiar en la literatura, donde el debate sobre la actual calidad de esta continúa al rojo vivo. Y no es para menos:

   En primer lugar, nos encontramos con la autoedición, que multiplica cada día el número de ejemplares ofertados, aunque llegan al lector sin filtro alguno.

   Por otro lado, las editoriales convencionales parecen estancadas al arriesgar más bien poco con nuevos autores o propuestas fuera de las líneas seguras de venta. De hecho, para un gran riesgo para Planeta como ha sido "Besos entre líneas", el resultado frente a la crítica de calle ha sido tan horrible que las otras Grandes Firmas ya deben haber tomado buena nota, y no se espera algo parecido, al menos, en un buen tiempo (tema también el de este libro para otro curioso y más que interesante post).

   Además, da la impresión de que cada vez haya menos lectores...

   Así las cosas, ¿qué futuro, a corto y medio plazo, nos espera? ¿Acaso terminará explotando todo esto? ¿Quizá evolucionen estos fenómenos manteniendo, en esencia, lo que hoy vemos? ¿O tal vez seamos espectadores de un reseteo, una vuelta atrás hacia lo que parecían mejores tiempos para el lector exigente?

   A mi parecer, creo que este boom de escritores, con fácil acceso a herramientas de edición y plataformas a las que subir sus textos (grupo de autores entre los que me encuentro, a todo esto), terminará en algún momento relativamente cercano. No hay cabida para tanta oferta, al menos no para la demanda existente, y la frustración de un escritor al verse nadando en tal inmenso océano sin apenas peces en él (que le compren sus obras, ya que ni siquiera le ven entre tantísimo libro a la venta), hará que muchos de estos se aburran y lo dejen. Llegarán otros, desde luego, pero cada vez habrá menos, muchos menos. Por cierto, de estos viven las plataformas de autoedición y muchas de las editoriales de coedición, así que también sería su final.

   ¿Y las editoriales convencionales? Estas aún mantienen una posición estable en el mercado, aunque sea a base de los mismos escritores de siempre (cuyos nombres tienen mayor valor que la más agresiva y efectiva de las promociones), además de las periódicas reediciones de los clásicos y la venta de esos tomos sobre las vidas de consabidos personajillos que tan buen rendimiento económico suelen dar. Por tanto, estas seguirán ahí, con o sin riesgos, experimentando o no, pues su parte del pastel parece intocable.

   En conclusión, siempre bajo mi punto de vista, lo que hoy vivimos quizá tienda a desinflarse y volvamos a lo visto hace unas pocas décadas, con unas escasísimas variaciones. ¿Y vosotros? ¿Qué opinión tenéis al respecto?





Jorge A. Garrido

¿Nos hemos vuelto malos lectores?

Por : Jorge A. Garrido

   Llevo bastante tiempo pensando en esto, y no a raíz de las reseñas que he visto sobre mis novelas. En realidad, esta reflexión no sería atribuible solo a los lectores, sino al consumidor de ocio en general, pero como lo que más me toca son los libros...

   El mundo ha cambiado mucho en pocas décadas, y con él las personas que lo habitan, así como las costumbres y preferencias de estas. Nadie debe ser ajeno a estas alturas de las políticas de consumo rápido con las que se nos bombardea a diario, en busca de que queramos más y cuanto antes. Pero, ¿más qué? Porque "antes" podíamos querer más, mucho más, de un mismo producto, cuando "ahora" lo que queremos son más productos. Espero no haberos perdido en este punto.

   Un ejemplo de esto, y comprobando que me afecta a mí mismo, versa sobre una de mis pasiones; los videojuegos. Recuerdo que cuando era más joven me embarcaba en alguno de rol o aventuras y no quería que se acabara nunca. Es decir, quería saber más sobre los personajes, recorrer nuevas ciudades y mazmorras, descubrir sus cientos de secretos... y si eso me llevaba meses, no me importaba en absoluto, pretendía exprimirlo al máximo. Por contra, desde hace unos años atrás, me sorprendo deseando que las tramas sean más directas. Es decir, me resultan bastante más pesados los pasajes que no afectan a la historia principal y paso casi por completo de las misiones secundarias. Y al finalizar la obra en cuestión, paso a otra, con las mismas pretensiones.

   He cambiado, desde luego, a la par que otras muchas personas en este mundo acelerado en el que vivimos, donde te paras a leer una publicación de pocas líneas y te saltas otra formada por multitud de párrafos, casi de forma automática y sin detenerte a pensar en ello o en por qué te comportas así. En definitiva, sí; queremos poco de cada cosa y cada vez más cosas. ¿Por falta de tiempo? No lo creo. ¿Quizá era mejor lo de antes? Tampoco pienso que ese sea el motivo. La cuestión es que, con respuesta o sin ella, sucede.

   Ya centrado en los libros, veo que ocurre tres cuartas de lo mismo. Lees las reflexiones de un personaje, o vivencias suyas, que deberían ayudarte a comprender mejor su forma de ser y actuar y parace que eso sobra. Conversaciones con las que se completa cierta información que enriquece el mundo en el que se desarrolla la trama; hilos paralelos para conocer en profundidad a personajes secundarios importantes; párrafos que hablen de las políticas o la sociedad bajo la que viven los protagonistas, de sus costumbres, normas, etc, etc, etc. No, parece que nada de eso importa, que el autor ha de ir al meollo, que se centre en contar lo justo para llegar al final cuanto antes y, así, pasar a otro libro.

   Supongo que algunos me diréis que no es así, que sois curiosos y queréis saber más y más de cada aspecto que veis en una obra, pero os invito a pensarlo bien antes de contestar. Miraos vosotros mismos, al de hoy y al de antes, y, entonces, dadme o quitadme la razón. Por mi parte, seguiré pensando lo mismo, y como autor no voy a cambiar. Creo que una historia y sus personajes necesitan de información adicional para ser entendidos de la forma en la que su creador los concibió en su cabeza, y no hablo de paja, de relleno, sino de todo aquello sin lo que su obra no se diferenciaría de otra, pues todas serían planas y tan directas que se resumirían en "fulanito fue de este punto a este otro, hizo esto con Menganito y... fin".

   ¿Tenéis algo que decir al respecto?





Jorge A. Garrido

Ya disponible en papel "Raken, a cidade da orixe e o esquecemento"

Por : Jorge A. Garrido

   Anunciada la noticia de la traducción al gallego de Raken, la ciudad del origen y el olvido, ahora os confirmo que esta nueva versión ya puede adquirirse tanto en digital como en papel. ¿El punto de venta? El portal Amazon, a 11.85 euros.






Jorge A. Garrido
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¡Raken también disponible en gallego!

Por : Jorge A. Garrido

   La novela de ciencia ficción Raken, la ciudad del origen y el olvido tiene la oportunidad de llegar aún más lejos tras su reciente traducción al gallego. Tal acontecimiento ha sido posible gracias al gran trabajo realizado por Inés Cuevas Lorenzo, graduada en Traducción e Interpretación por la universidad de Vigo.

   Raken, a cidade da orixe e o esquecemento se encuentra disponible para su compra como ebook en Amazon, aunque la versión física está también a punto de ser lanzada.

   Entonces, ¿con cuál te quedas? ¿Castellano o gallego? Dos opciones para que disfrutes de esta novela como más cómodo te sientas, ¡y por solo 1,99 euros!

 






Jorge A. Garrido
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Rebaja definitiva para Cautivo de las tinieblas

Por : Jorge A. Garrido

   La novela Cautivo de las tinieblas, tras cinco años desde su publicación, ve rebajada su versión digital hasta los 0,99 euros; un gran precio para disfrutar de este libro de fantasía épica autoconclusivo que está obteniendo tan buenas reseñas.

   ¿Y dónde puedes encontrar el ebook? Accede a la página de Amazon de tu territorio para descargarlo. ¿Te lo vas a perder?





Jorge A. Garrido

Se cumplen cinco años desde la publicación de Cautivo de las tinieblas

Por : Jorge A. Garrido

   Supongo que, de por sí, el título del post es lo suficientemente claro como para que os hagáis una idea de lo que encontraréis en él. En efecto, fue en Febrero del año 2011 cuando lancé al mercado la primera edición de Cautivo de las tinieblas. Han pasado muchas cosas desde entonces, empezando por profundos cambios en el blog mientras veían la luz otros tres libros más. Cinco años... Un tramo de tiempo considerable, ¿no creéis?

   Reflexionando sobre ello, me doy cuenta de cuánto he cambiado. Entender que una cosa era soltar lo que me apetecía en un blog gratuito y otra cobrar por un trabajo del que se espera una mínima calidad me ha llevado a crecer una barbaridad como escritor. Quizá esté mal que yo lo diga, pero he evolucionado hacia un nivel que nunca imaginé alcanzar, al menos a nivel técnico. Y es que he leído antiguos archivos que tenía guardados, de mis inicios en este oficio cuando apenas podía llamarlo hobby, y no hay comparación posible con lo que hoy día ofrezco. Eso es bueno, muy bueno, ya que lo que cada persona debe hacer, al menos, es mejorar en aquello a lo que se dedica. Aunque debería ir más allá y decir que se trata de algo necesario. Ortografía, maquetación, presentación, depuración y eliminación de manías, estilo, narrativa, diálogos más creíbles, descripciones... ¿Ya son perfectos? En absoluto, son mejorables, posiblemente muy mejorables, pero no hay color frente a lo que comencé siendo. Incluso debería disculparme con aquellos que pagaron por esa ya mencionada primera edición de Cautivo de las tinieblas. Sin embargo, entendí que debía profesionalizar mi trabajo, de ahí esa evolución forzada y trabajada durante estos cinco años.

   ¿Qué hice después? Llegó El murmullo de la batalla, siguiente tomo de la serie Ojos de reptil, aunque no podía olvidar la primera novela, que sufrió una severa revisión (por dentro y por fuera) para que el mundo conociera su segunda edición. De un nivel mucho más alto, resultaba evidente que esta vez sí me lo había tomado en serio, pero aún no quedé contento del todo, estaba seguro de que podía hacerlo mucho mejor. Así fue como nació una nueva edición a finales del año 2014, la tercera y, de momento, última de este libro

   Hubo lugar para otra novela de fantasía, Los hijos de Daes, que de momento cierra la serie. Aunque entre los que me han leído hay interés porque la continúe, dado mi condición de autoeditado y la dificultad para llegar a nuevos lectores prefiero centrarme en nuevos proyectos. No obstante, debo reconocer que he dejado preparado el camino para esa cuarta posible entrega, dando suficiente complejidad al universo ficticio de Felácea y presentando una buena cantidad de frentes abiertos en paralelo a las tramas principales de toda la serie (a fin de dotarle de mayor vida y realismo), como para hacer viable un nuevo tomo sin que parezca forzado y tenga verdadero sentido frente a los demás volúmenes. No voy a mentir, la serie Ojos de reptil necesita un gran aumento de lectores para que algún día decidiera continuarla, pero no está cerrada esa posibilidad.

   En este punto, querría dar las gracias a Alba Prieto, la ilustradora de las tapas de mi serie de fantasía. Por su profesionalidad y talento, buen trato y paciencia con mis instrucciones y modificaciones sobre sus bocetos, fue capaz de entender lo que quería en cada ocasión y así lo reflejó, de manera extraordinaria, en cada una de sus ilustraciones. Son la cara de mis libros frente a los lectores y no podría estar más contento con ellas.

   Pero no todo terminó con Ojos de reptil. Tenemos Raken, la ciudad del origen y el olvido, mi novela encuadrada en la ciencia ficción. Ya no sólo el género; prácticamente todo cambia respecto a los anteriores trabajos, desde la narración (de un narrador omnisciente a una primerísima persona), pasando por los diálogos y los personajes. Según diversos lectores, tiene un final abierto. Desde luego, creo que la trama principal de este libro está cerrada, aunque, como sucede con esa supuesta posible continuación de la serie de fantasía, en Raken dejé la puerta abierta a una segunda parte, desde luego ya pensada y lista para ser desarrollada. Aún así, no es necesaria para la comprensión y disfrute de la ya publicada, y tampoco creo que deba ponerme con ella de manera inminente, pero esta sí está programada para un futuro no demasiado lejano (para despreocupación de los que la esperan). Además, dentro de muy poco lanzaré una sorprendente noticia sobre este libro. Prefiero no desvelarla aún, pero creo que nadie podría esperársela. Permaneced atentos al blog para enteraros de qué estoy hablando.

   ¿He dicho antes nuevos proyectos? Por supuesto. En una de las secciones del blog podéis ver que existe una nueva novela de fantasía, con un universo que nada tiene que ver con Ojos de reptil. No puedo dedicarle todo el tiempo que querría, pero está ahí, esperando que la termine. En mi cabeza tengo muy claro lo que sucederá en ella, además de diversos apuntes en un corcho en la pared de mi oficina y otros tantos archivos en el ordenador, para que no se me escape ningún detalle. A ver si pronto puedo adelantar más sobre ella.

   Aún tengo pendiente reeditar (tras su pertinente revisión) algunos de los relatos cortos que guardo en mi portáil, además de que espero continuar colaborando con la web Tierra Quebrada y su Proyecto Gólem, por lo que aquellos que sigáis estos breves trabajos míos tendréis nuevas y periódicas dosis de los mismos.

   ¿Más cosas? Poco a poco me van llegando nuevas reseñas y comentarios sobre mis libros. Ya lo sabéis; los voy publicando en los diferentes medios a través de los cuales podéis enteraros de su existencia (blog, twitter, páginas de facebook de las novelas, autor y blog), ante lo cual también querría agradecer a los blogueros/reseñadores su tiempo para la lectura y valoración de mis trabajos. Algunos, además, se están volcando muchísimo con ellos, al punto de recomendarlos y publicar nuevos artículos en sus espacios web y las redes sociales que frecuentan. En serio, gracias por todo.

   Hasta aquí este post sobre lo que han sido estos cinco años desde la publicación de Cautivo de las tinieblas, un camino que puedo afirmar ha sido de lo más satisfactorio, lleno de alegrías y que me ha permitido conocerme mucho mejor, haciéndome ver que puedo llegar muy, muy lejos si me lo propongo de verdad. Y a todos vosotros, como lectores, no solo agradeceros que estéis ahí apoyándome, sino también por transmitirme vuestro entusiasmo tras leerme, darle la oportunidad de ser leída a cada una de mis novelas y seguir creyendo en mí.





Jorge A. Garrido
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Sobre la evolución de los personajes

Por : Jorge A. Garrido

   Conste, en primer lugar, que no se trata de una queja, tan sólo de una reflexión que surge en mi cabeza como escritor y creador de historias que soy, a raíz de algún comentario que he recibido: "no he visto una evolución en tal o cual personaje".

   Antes de nada, permitidme esto: pensad en la vida de una persona. Hay millones de sucesos y experiencias que van a formarle como tal, ¿verdad? Unos provocarán cambios mucho más drásticos que la mayoría, aunque, podríamos decir, esa persona evoluciona constantemente. Para mejor o para peor, pero lo hace. Ahora, aún cuando le conozcamos muy, muy bien, ¿seremos capaces de ver dicha evolución dentro de un "concreto periodo de tiempo", uno que no sea muy extenso, cuando ya tiene una edad que ronde o supere la treintena (un adulto con su personalidad ya moldeada) y que durante ese tramo de su vida siga trabajando en lo mismo, realizando tareas similares y, en definitiva, pensando prácticamente de igual manera desde el inicio hasta el final de ese tiempo? Poneos ejemplos cercanos, algo fácil, como un hermano, madre o amigo con el que paséis mucho tiempo, y decidme si "por narices" tenéis que ver una evolución.

   Yo estoy realizando este ejercicio y... no, no tengo que notar un cambio en una persona, ni siquiera en periodos bien largos. Pero oye, quizá sea que pienso en gente "cotidiana", con vidas rutinarias en las que no van a notarse grandes cambios en su personalidad o forma de pensar. Voy a imaginar, entonces, a un espía, alguien que descubre secretos de Estado, que incluso puede verse en la necesidad de matar a otras personas e infiltrase en las más seguras fortalezas del planeta. Pero si se está dedicando a eso desde hace tiempo... pues no, tampoco veo tan claro el que a la fuerza haya una evolución remarcable en él, y este es mucho más parecido a un personaje de novela, como algunos a los que he dado vida.

   Volvemos al libro, y me centro en un personaje que hace muchos años que superó la adolescencia, trabaja en lo mismo desde hace bastante tiempo y hasta conoce los terribles secretos que esconde su enemigo. ¿Y de cuánto estamos hablando, qué longitud de su vida es la narrada en la trama? Días. Ni décadas, años o meses; días. Alguien que sabe lo que hace, cuyas creencias no van a cambiar, que tiene bien claro cuál es su objetivo y/o misión y en un periodo tan corto, ¿de verdad tiene que evolucionar? Evolución es cambio, se mire por donde se mire. ¿O acaso estoy equivocado? Venga, va, voy a pensar en otro tipo de personaje, quizá un caballero medieval con una fe ciega en Dios, que lucha de manera incansable contra enemigos que intentan perjudicar seriamente el bienestar de sus seres queridos. ¿Está obligado a evolucionar? ¿No puede ser igual de principio a fin de la historia, fiel a sí mismo, a lo que es? Aunque hablemos de años, ¿ha de cambiar? Ni siquiera estoy hablando del protagonista...

   Espero vuestras respuestas.





Jorge A. Garrido

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