¡Raken también disponible en gallego!

Por : Jorge A. Garrido

   La novela de ciencia ficción Raken, la ciudad del origen y el olvido tiene la oportunidad de llegar aún más lejos tras su reciente traducción al gallego. Tal acontecimiento ha sido posible gracias al gran trabajo realizado por Inés Cuevas Lorenzo, graduada en Traducción e Interpretación por la universidad de Vigo.

   Raken, a cidade da orixe e o esquecemento se encuentra disponible para su compra como ebook en Amazon, aunque la versión física está también a punto de ser lanzada.

   Entonces, ¿con cuál te quedas? ¿Castellano o gallego? Dos opciones para que disfrutes de esta novela como más cómodo te sientas, ¡y por solo 1,99 euros!

 






Jorge A. Garrido
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Rebaja definitiva para Cautivo de las tinieblas

Por : Jorge A. Garrido

   La novela Cautivo de las tinieblas, tras cinco años desde su publicación, ve rebajada su versión digital hasta los 0,99 euros; un gran precio para disfrutar de este libro de fantasía épica autoconclusivo que está obteniendo tan buenas reseñas.

   ¿Y dónde puedes encontrar el ebook? Accede a la página de Amazon de tu territorio para descargarlo. ¿Te lo vas a perder?





Jorge A. Garrido

Se cumplen cinco años desde la publicación de Cautivo de las tinieblas

Por : Jorge A. Garrido

   Supongo que, de por sí, el título del post es lo suficientemente claro como para que os hagáis una idea de lo que encontraréis en él. En efecto, fue en Febrero del año 2011 cuando lancé al mercado la primera edición de Cautivo de las tinieblas. Han pasado muchas cosas desde entonces, empezando por profundos cambios en el blog mientras veían la luz otros tres libros más. Cinco años... Un tramo de tiempo considerable, ¿no creéis?

   Reflexionando sobre ello, me doy cuenta de cuánto he cambiado. Entender que una cosa era soltar lo que me apetecía en un blog gratuito y otra cobrar por un trabajo del que se espera una mínima calidad me ha llevado a crecer una barbaridad como escritor. Quizá esté mal que yo lo diga, pero he evolucionado hacia un nivel que nunca imaginé alcanzar, al menos a nivel técnico. Y es que he leído antiguos archivos que tenía guardados, de mis inicios en este oficio cuando apenas podía llamarlo hobby, y no hay comparación posible con lo que hoy día ofrezco. Eso es bueno, muy bueno, ya que lo que cada persona debe hacer, al menos, es mejorar en aquello a lo que se dedica. Aunque debería ir más allá y decir que se trata de algo necesario. Ortografía, maquetación, presentación, depuración y eliminación de manías, estilo, narrativa, diálogos más creíbles, descripciones... ¿Ya son perfectos? En absoluto, son mejorables, posiblemente muy mejorables, pero no hay color frente a lo que comencé siendo. Incluso debería disculparme con aquellos que pagaron por esa ya mencionada primera edición de Cautivo de las tinieblas. Sin embargo, entendí que debía profesionalizar mi trabajo, de ahí esa evolución forzada y trabajada durante estos cinco años.

   ¿Qué hice después? Llegó El murmullo de la batalla, siguiente tomo de la serie Ojos de reptil, aunque no podía olvidar la primera novela, que sufrió una severa revisión (por dentro y por fuera) para que el mundo conociera su segunda edición. De un nivel mucho más alto, resultaba evidente que esta vez sí me lo había tomado en serio, pero aún no quedé contento del todo, estaba seguro de que podía hacerlo mucho mejor. Así fue como nació una nueva edición a finales del año 2014, la tercera y, de momento, última de este libro

   Hubo lugar para otra novela de fantasía, Los hijos de Daes, que de momento cierra la serie. Aunque entre los que me han leído hay interés porque la continúe, dado mi condición de autoeditado y la dificultad para llegar a nuevos lectores prefiero centrarme en nuevos proyectos. No obstante, debo reconocer que he dejado preparado el camino para esa cuarta posible entrega, dando suficiente complejidad al universo ficticio de Felácea y presentando una buena cantidad de frentes abiertos en paralelo a las tramas principales de toda la serie (a fin de dotarle de mayor vida y realismo), como para hacer viable un nuevo tomo sin que parezca forzado y tenga verdadero sentido frente a los demás volúmenes. No voy a mentir, la serie Ojos de reptil necesita un gran aumento de lectores para que algún día decidiera continuarla, pero no está cerrada esa posibilidad.

   En este punto, querría dar las gracias a Alba Prieto, la ilustradora de las tapas de mi serie de fantasía. Por su profesionalidad y talento, buen trato y paciencia con mis instrucciones y modificaciones sobre sus bocetos, fue capaz de entender lo que quería en cada ocasión y así lo reflejó, de manera extraordinaria, en cada una de sus ilustraciones. Son la cara de mis libros frente a los lectores y no podría estar más contento con ellas.

   Pero no todo terminó con Ojos de reptil. Tenemos Raken, la ciudad del origen y el olvido, mi novela encuadrada en la ciencia ficción. Ya no sólo el género; prácticamente todo cambia respecto a los anteriores trabajos, desde la narración (de un narrador omnisciente a una primerísima persona), pasando por los diálogos y los personajes. Según diversos lectores, tiene un final abierto. Desde luego, creo que la trama principal de este libro está cerrada, aunque, como sucede con esa supuesta posible continuación de la serie de fantasía, en Raken dejé la puerta abierta a una segunda parte, desde luego ya pensada y lista para ser desarrollada. Aún así, no es necesaria para la comprensión y disfrute de la ya publicada, y tampoco creo que deba ponerme con ella de manera inminente, pero esta sí está programada para un futuro no demasiado lejano (para despreocupación de los que la esperan). Además, dentro de muy poco lanzaré una sorprendente noticia sobre este libro. Prefiero no desvelarla aún, pero creo que nadie podría esperársela. Permaneced atentos al blog para enteraros de qué estoy hablando.

   ¿He dicho antes nuevos proyectos? Por supuesto. En una de las secciones del blog podéis ver que existe una nueva novela de fantasía, con un universo que nada tiene que ver con Ojos de reptil. No puedo dedicarle todo el tiempo que querría, pero está ahí, esperando que la termine. En mi cabeza tengo muy claro lo que sucederá en ella, además de diversos apuntes en un corcho en la pared de mi oficina y otros tantos archivos en el ordenador, para que no se me escape ningún detalle. A ver si pronto puedo adelantar más sobre ella.

   Aún tengo pendiente reeditar (tras su pertinente revisión) algunos de los relatos cortos que guardo en mi portáil, además de que espero continuar colaborando con la web Tierra Quebrada y su Proyecto Gólem, por lo que aquellos que sigáis estos breves trabajos míos tendréis nuevas y periódicas dosis de los mismos.

   ¿Más cosas? Poco a poco me van llegando nuevas reseñas y comentarios sobre mis libros. Ya lo sabéis; los voy publicando en los diferentes medios a través de los cuales podéis enteraros de su existencia (blog, twitter, páginas de facebook de las novelas, autor y blog), ante lo cual también querría agradecer a los blogueros/reseñadores su tiempo para la lectura y valoración de mis trabajos. Algunos, además, se están volcando muchísimo con ellos, al punto de recomendarlos y publicar nuevos artículos en sus espacios web y las redes sociales que frecuentan. En serio, gracias por todo.

   Hasta aquí este post sobre lo que han sido estos cinco años desde la publicación de Cautivo de las tinieblas, un camino que puedo afirmar ha sido de lo más satisfactorio, lleno de alegrías y que me ha permitido conocerme mucho mejor, haciéndome ver que puedo llegar muy, muy lejos si me lo propongo de verdad. Y a todos vosotros, como lectores, no solo agradeceros que estéis ahí apoyándome, sino también por transmitirme vuestro entusiasmo tras leerme, darle la oportunidad de ser leída a cada una de mis novelas y seguir creyendo en mí.





Jorge A. Garrido
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Sobre la evolución de los personajes

Por : Jorge A. Garrido

   Conste, en primer lugar, que no se trata de una queja, tan sólo de una reflexión que surge en mi cabeza como escritor y creador de historias que soy, a raíz de algún comentario que he recibido: "no he visto una evolución en tal o cual personaje".

   Antes de nada, permitidme esto: pensad en la vida de una persona. Hay millones de sucesos y experiencias que van a formarle como tal, ¿verdad? Unos provocarán cambios mucho más drásticos que la mayoría, aunque, podríamos decir, esa persona evoluciona constantemente. Para mejor o para peor, pero lo hace. Ahora, aún cuando le conozcamos muy, muy bien, ¿seremos capaces de ver dicha evolución dentro de un "concreto periodo de tiempo", uno que no sea muy extenso, cuando ya tiene una edad que ronde o supere la treintena (un adulto con su personalidad ya moldeada) y que durante ese tramo de su vida siga trabajando en lo mismo, realizando tareas similares y, en definitiva, pensando prácticamente de igual manera desde el inicio hasta el final de ese tiempo? Poneos ejemplos cercanos, algo fácil, como un hermano, madre o amigo con el que paséis mucho tiempo, y decidme si "por narices" tenéis que ver una evolución.

   Yo estoy realizando este ejercicio y... no, no tengo que notar un cambio en una persona, ni siquiera en periodos bien largos. Pero oye, quizá sea que pienso en gente "cotidiana", con vidas rutinarias en las que no van a notarse grandes cambios en su personalidad o forma de pensar. Voy a imaginar, entonces, a un espía, alguien que descubre secretos de Estado, que incluso puede verse en la necesidad de matar a otras personas e infiltrase en las más seguras fortalezas del planeta. Pero si se está dedicando a eso desde hace tiempo... pues no, tampoco veo tan claro el que a la fuerza haya una evolución remarcable en él, y este es mucho más parecido a un personaje de novela, como algunos a los que he dado vida.

   Volvemos al libro, y me centro en un personaje que hace muchos años que superó la adolescencia, trabaja en lo mismo desde hace bastante tiempo y hasta conoce los terribles secretos que esconde su enemigo. ¿Y de cuánto estamos hablando, qué longitud de su vida es la narrada en la trama? Días. Ni décadas, años o meses; días. Alguien que sabe lo que hace, cuyas creencias no van a cambiar, que tiene bien claro cuál es su objetivo y/o misión y en un periodo tan corto, ¿de verdad tiene que evolucionar? Evolución es cambio, se mire por donde se mire. ¿O acaso estoy equivocado? Venga, va, voy a pensar en otro tipo de personaje, quizá un caballero medieval con una fe ciega en Dios, que lucha de manera incansable contra enemigos que intentan perjudicar seriamente el bienestar de sus seres queridos. ¿Está obligado a evolucionar? ¿No puede ser igual de principio a fin de la historia, fiel a sí mismo, a lo que es? Aunque hablemos de años, ¿ha de cambiar? Ni siquiera estoy hablando del protagonista...

   Espero vuestras respuestas.





Jorge A. Garrido

Cuándo se está copiando y cuándo no

Por : Jorge A. Garrido



   He escuchado muchas veces eso de que todo está inventado. Lo cierto es que, en nuestra época, resulta una labor bastante difícil el ser original en el desarrollo de cualquier creación artística, algo que como consumidores o autores podemos confirmar sin miedo a equivocarnos. En concreto en mi faceta como escritor, no faltará quien diga que mis obras le recuerdan a algún otro libro conocido o que mi narrativa, personajes o descripciones son similares a las de cierto autor o autores, pues también es verdad que vamos definiendo nuestro estilo en base a las experiencias e influencias de las que vamos imbuyéndonos a lo largo de nuestra vida. Así, nos encontramos con multitud de propuestas muy parecidas en las que apenas cambian la forma de contar una historia o el modo en que el autor es capaz de sumergir al lector en la trama.

   Y ahora… "el intríngulis”. ¿Cuándo pasamos de hablar de beber de un estilo a copiar? Es un tema harto complicado, desde luego, y voy a comenzar poniéndome de ejemplo. En mi saga fantástica utilizo dragones y demonios. Son especies que aparecen en un sinfín de obras. Los primeros como poderosas criaturas aladas, reptiles enormes que provocan auténtico pavor entre aquellos que los observan de cerca; los segundos como seres terribles, generalmente grotescos en cuanto a su fisonomía y amantes, al extremo, de la violencia. Y oye, que también tengo caballeros sacados de cualquier tapiz medieval, con sus armaduras abolladas y oxidadas y armas de todo tipo, como puedan ser espadas, hachas, arcos y lanzas.

   Tomando esto en cuenta, ¿estoy copiando? Porque anda que no habrá obras que incluyan a todas estas criaturas, además de plantear conflictos de masiva participación en cuanto a personal militar y poseer una ambientación donde los habitantes del mundo representado compartan una muy íntima relación con la naturaleza y sus recursos, tan lejos de la tecnología moderna que nos rodea. Pero entonces, ¿qué marca esa línea de diferenciación? ¿Cuáles son los conceptos básicos que pueden utilizarse y cuáles se deben evitar?

   Yo creo tener claro que hay ciertos elementos generales que no le pertenecen a nadie, es decir, que podemos utilizarlos para nuestras creaciones. Me gustan los dragones, por ejemplo, y quiero que participen en mi novela. Ahora, tendré que otorgarles características más personales que los diferencien lo más posible de otros, aunque, como os decía al comienzo del post, da la impresión de que esté todo inventado y es muy, muy posible que el concepto exacto que tengo para mis propios reptiles ya se haya visto en otro libro. ¿Ahí sí podemos hablar de copia o aún no?

   Así y todo, he de reconocer que hay ciertos límites que yo no rebasaría. Habrá quien me dé la razón y quien me la quite, pero os voy a poner algún ejemplo de cosillas que he leído últimamente (que “por suerte” tengo al alcance bastantes libros y les voy echando un ojo hasta que encuentro distintos aspectos que me chirrían. Y sí, suelo dejarlos en ese punto, tras varias de estas cosas que os apunto). Desde luego, no os diré título ni autor, no me corresponde tal revelación, pero he aquí, de forma literal, lo que he leído en los dos últimos libros que había comenzado:

   1.-  —No te preocupes viejo. No debes preocuparte. Tu espada no brilla, lo que indica que no soy un orco.

   2.-  (Explicación de un elfo a lo que son los orcos para alguien que nunca los había visto y pregunta por ellos)
   —Antaño fueron elfos —dijo—, pero un mago que practicaba magia negra consiguió capturar a algunos de los nuestros. Los encerró, torturó e hizo que tomasen pócimas elaboradas de las artes más oscuras hasta transformarlos en seres completamente diferentes de los que llamaron orcos. Son seres el doble de fuertes que un elfo normal. Malvados, perversos y carroñeros. Incluso en ocasiones practican el canibalismo, pero son poco diestros en el arte de la lucha y muy cortos de mente. No son buenos trabajando en equipo y continuamente se pelean entre ellos.

   Sé que habrá quien se me lance al cuello por atreverme a poner esto aquí, incluso que me ataquen diciendo que yo mismo estoy copiando en mis obras, pero no os miento al afirmar que no estoy seguro de dónde se encuentran los límites (por ello expongo y no acuso). Respondedme vosotros: ¿podemos tomar prestada la información de otro trabajo artístico que nos gustara especialmente? ¿Se nos permite utilizar la idea ya expuesta en novelas clásicas sobre la forma de ser y actuar de una especie? (Que quizá sean estas tomadas como mitología de libre uso, no lo sé).

   Tenéis la palabra.





Jorge A. Garrido

Una novela, ¿necesita transmitir un mensaje?

Por : Jorge A. Garrido

   Voy a comenzar este post con un ligero apunte. A pesar de mi escepticismo, he de reconocer que me gustan los programas sobre el misterio y lo sobrenatural. Os suelto esto porque me viene a la cabeza un fragmento que escuché en la radio. En él, Iker Jiménez decía sobre una película algo así como que hacía lo que una película debe hacer: transmitir un mensaje, ante lo cual su mujer, Cármen Porter, reclamaba que no tienen por qué hacerlo, que pueden simplemente entretener. Este tema podría relacionarse con cualquier expresión o medio artístico, ya sea cine, teatro, pintura, música... pero me centro en el mío, en la literatura, en el que quizá sea uno de los artículos menos extensos que haya escrito en este blog.

   En lo personal, aunque en algunas reseñas sobre mis libros he leído que les han encantado los mensajes que transmiten, os confirmo que mi intención fue siempre la de entretener. Una historia bulle en mi cabeza y a continuación la plasmo en el ordenador. Surgen diferentes personajes y les llevo por caminos que les conducirán hacia el inexorable final de la novela, con mejor o peor suerte para cada uno. Claro está, en el texto y, sobre todo, en el carácter y modo de actuar de dichos personajes hay mucho de mí, y puede que se note alguna queja sobre la desigualdad entre hombres y mujeres o la oposición contra los regímenes represivos contra las clases pobres o medias, por ejemplo. Sin embargo, incluir estos mensajes nunca fue algo premeditado, ni aún menos una razón para dar a luz mis libros.

   Dicho esto, amigos lectores, ¿creéis que un libro puede únicamente entretener o ha de enseñar algo? ¿No veis bien que la trama os haga pasar un buen rato sin que al finalizarla os deje pensando? ¿Es obligatorio que os haga reflexionar? ¿Pierde puntos si muestra personajes que no busquen su propia libertad y sean meros títeres de sus gobernantes y las reglas impuestas? Espero vuestras respuestas.





Jorge A. Garrido

¿Se le puede exigir lo mismo a un autoeditado que a un profesional?

Por : Jorge A. Garrido

   Yo soy autoeditado, eso no me lo quita nadie. Y, desde luego, tuve un comienzo, uno muy poco... profesional. Es cierto que llegó un momento (por suerte bien pronto) en el que me di cuenta de que no podía presentar un trabajo tan mal cuidado, aún menos venderlo de semejante manera, de ahí que retirara del mercado esa primera edición y me pusiera manos a la obra para arreglarla. Uso constante de los diccionarios de definiciones, sinónimos y antónimos y las normas actualizadas de la Rae; entre cinco y seis lecturas a la novela al completo; conocer y aprender las reglas de maquetación; consultar los libros de mi estantería, y pertenecientes a grandes editoriales, para comprobar que lo estuviera haciendo correctamente... Como autoeditor trabajas casi todos los aspectos y has que tenerlo muy claro: todo debe estar cuidado al detalle, esforzarte al límite para darle al libro el mejor acabado posible, cuando en una editorial convencional trabajan muchas personas, especializada cada una en una característica que domina a la perfección. Pero aún más; no contento con cómo me había quedado, volví a dedicarle varios meses y publiqué la tercera edición. Y todavía contendrá algunos fallos, pero la obra se encuentra muy, muy depurada.

   Descrito el complejo proceso por el que ha de pasar un autoeditado, vuelvo a la pregunta del título del post: ¿se le puede exigir lo mismo a este que al autor avalado por una editorial convencional? yo creo que depende. Sí, porque, al final, lo que deberíamos valorar es el producto por el que vamos a desembolsar nuestro dinero. En otras palabras, pienso que hay que pagar un precio justo por el libro que vamos a adquirir. Aquí podríamos poner varios ejemplos (me encanta poner ejemplos), como, quizá, el de las aerolíneas low cost. Pagas por un billete y sufres ciertas pérdidas respecto a otra compañía, como la comodidad, menos espacio entre pasajeros, asientos más rígidos y no reclinables, un menú mucho más simple... pero es que, amigo mío, has pagado menos. Entonces, ¿estoy de acuerdo en que un libro de un escritor que autoedita deba tener un precio más bajo? Si tenemos en cuenta que no termina de ser un producto profesional, al menos debería quedar más ajustado. Y no hablo por hablar. ¿Vosotros entendéis que un autoeditado (más si es novel) publique su libro al mismo precio que el de salida de un autor consagrado, cuya edición, encima, incluya tapa dura? Entrad en alguno de los portales de venta para comprobarlo; puede que os sorprendáis.

   Como conclusión personal, no me entra en la cabeza que se le pueda exigir lo mismo a uno que a otro. Eso sí, cada cual ha de comprender, del mismo modo, que no debe/puede equiparar su trabajo al resultante de un grupo de profesionales que pondrá en el mercado un producto de una calidad bastante mayor (le pese a quien le pese). ¡Cuidado! No estoy diciendo que una única persona no sea capaz de ofrecer un libro bien trabajado y por el que merezca la pena invertir el dinero, pero hay que bajar de las nubes, poner los pies en la tierra y no creerse más de lo que uno es. ¿Qué opináis vosotros?





Jorge A. Garrido

La falta de respeto de algunos blogueros hacia los lectores

Por : Jorge A. Garrido

   Personalmente, no creo que nadie deba sentirse responsable por verter “una simple opinión”. Sin embargo, embarcarse en un blog de reseñas, dado el alcance del fenómeno durante años, requiere cierta objetividad. Tendrás tu propio estilo, serán más detalladas, extensas o cortas, pero lo que no puedes hacer es engañar a los que te leen. Y con engañar no me refiero solo a mentir, sino también a omitir la verdad, una que les perjudica en su “carrera hacia el éxito”.

   Al bloguero le interesa tener muchas visitas y, por supuesto, fidelizarlas. Para ello, algo primordial es ofrecer contenido nuevo y regular, y la mayor parte proviene de las reseñas realizadas sobre los libros que leen. Y aquí viene algo importante: no son pocas las editoriales que “regalan” sus libros a aquellos blogs que tienen una suficiente cantidad de seguidores. ¿Entendéis esto? Libros gratuitos. Además, ¿sois conscientes de la cantidad de novelas autopublicadas que han surgido en los últimos tiempos? Los autores de estas también ofrecen sus trabajos sin cobrar un solo céntimo, ya que es un modo de lograr algo de publicidad, lo que al final hace que el bloguero no deba desembolsar absolutamente nada por nuevos ejemplares, sean en físico o en digital.

   Resumiendo, el bloguero necesita muchos seguidores para conseguir libros gratuitos. Pero aún más; aquellos que les regalan sus libros esperan que la publicidad que se les haga sea buena, lo que lleva a muchos blogueros a publicar críticas positivas “aunque no sean merecidas”. Es decir, a una editorial no le viene bien que se pongan a caldo las obras que espera vender, así como los autores independientes no quieren que circulen por la red reseñas malas de sus trabajos. Se trata, por tanto, de dos aspectos que llevan a la proliferación de blogueros que, como indiqué en el título del post, “faltan al respeto” a los lectores.

   En este punto me diréis que una única opinión no condiciona a otra persona para la compra de un libro, pero, ¿y si esta práctica fuera mucho más habitual de lo que pensamos? No todos lo hacen, a Dios gracias, pero como escritor reviso muchos blogs y me voy fijando en las reseñas que hacen sobre ciertos libros; no os hacéis una idea de cuántos decido ignorar a la hora de contactarles por esta causa.

   ¿Y cómo “engañan”? Por ejemplo, obviando que una novela carezca de corrección o maquetación con una mínima calidad. ¿Y esto es tan importante? ¡Desde luego! Porque esos libros se están vendiendo, no regalando. Si aún no lo veis, responded a esto: ¿pagaríais por una chapuza en la reparación de las tuberías de vuestra casa, mientras aún pierden agua? ¿Por el montaje de un mueble recién comprado en el que falten tiradores o el frontal de un cajón? ¿Y a un taxista cuando os deje a cuatro kilómetros de donde queríais llegar solo porque a él le dé la gana? ¿No? Claro, porque pagáis por un servicio o producto y queréis ese mínimo de calidad, incluso por muy barato que pueda saliros. Entonces, si compráis un libro, ¿no queréis que esté trabajado, que se depure la corrección, que no tengáis que releer tres veces cada párrafo para entenderlos por la completa ausencia o mal uso de los signos de puntuación o continuas faltas de ortografía? Pues hay muchos blogueros que no solo os van a engañar en esto, sino que hasta son capaces de incluirlos en sus listas de mejores lecturas del año, sin avisar en ningún momento de los terribles errores que contienen. Al fin y al cabo, si alguien pica y lo compra, que se joda. Eso no va a suponerles ningún mal, aunque la buena publicidad que han hecho sí les asegura nuevos libros, sea de editoriales, pseudoeditoriales o autores independientes, que volverán a regalarles otros trabajos futuros.

   Para ir terminando, este post puede ir muy de la mano de aquel que ya publiqué sobre “la mafia en los blogs de literatura”, ya que también estoy viendo que, por amiguismos, hay horribles libros muy bien valorados y nombrados hasta la saciedad en detrimento de otros que no obtienen la visibilidad que merecen y cuyos autores sí dedicaron meses de duro trabajo a ofrecer un producto de calidad a todo aquel que invirtiera su dinero en sus obras.

   A mi parecer, las reseñas deberían ir dirigidas a los potenciales lectores (y a la vez compradores) de dichos trabajos, pero queda claro que, en muchos casos, jamás se piensa en ellos. ¿Por qué? Por puro interés de este tipo de blogueros y de las editoriales y autores. Así de claro.





Jorge A. Garrido

Si no te gusta, escríbelo tú

Por : Jorge A. Garrido


   Si tras leer el título del post pensáis que me siento indignado, habéis dado en el clavo. Y es que los escritores, a veces, también somos personas. Vamos a ello.

   Pregunta que lanzo a los lectores: al leer, ¿os gusta que os sorprendan? Yo respondería que sí, que eso es lo que esperáis. Si no, releed las obras que ya han pasado por vuestras manos... Pero no puede ser (para mí es del todo inconcebible) que un lector se atreva a quejarse al escritor de que la trama no haya ido por donde quería. ¡Venga, hombre! ¡¿Qué es esto?!

   El escritor imagina y crea, pero se trata de SU historia. Puedes enfadarte con lo que haga un personaje, sentir lástima o rabia por lo que le suceda, incluso NO GUSTARTE el final, pero lees lo que a otro le salió de dentro. Además, ¿qué es eso de quejarte de que haya o no algo en el libro? ¿Que quieres ver amor sí o sí? Pues lee romántica. ¿Que quieres sexo? Pilla una erótica. O aún más fácil: escribe tú mismo la historia que quieres leer. Nada de venir a quejarte de que no haya lo que tú quieres ver. ¿Estamos tontos?

   Desde hace ya bastante tiempo, me da la impresión de que muchos piensan que esto de escribir no es un trabajo, que no somos profesionales y que no nos deben ningún respeto. Y eso no puede ser. Paso muchas horas (a veces este tiempo pasa de meses a años) preparando, desarrollando, repasando y corrigiendo una historia, buscando que no haya errores, que sea atractiva, que el ritmo sea el adecuado, etc, etc, etc, para que vengan luego algunos lectores a decirme cómo deberían haber sido los acontecimientos, una relación amorosa o el final hacia el que se encaminan los personajes.

   Decidme, ¿me equivoco al escribir esta entrada? ¿Debería agachar las orejas y asentir, dando la razón al lector indignado? Porque para eso, y os digo la verdad, no vuelvo a publicar nada más en mi vida. ¡Un respeto por el profesional y su trabajo, joder!





Jorge A. Garrido

La originalidad en la literatura

Por : Jorge A. Garrido


   Hoy he visto una publicación en facebook que me ha tocado un poquito la moral. La publicó un editor, y que nadie piense que quiero cargar contra él, ni mucho menos, sino hablar sobre lo que de forma tan rotunda dejaba caer: que un autor jamás llegaría a crear una gran obra, sobre el género que tratara, mientras no se hubiese empapado de las obras clásicas de la literatura. Más tarde contestó mi comentario reconociendo que solía pecar de rotundo, pero la afirmación soltada la había escuchado otras muchas veces y me ha apetecido escribir sobre esto.

   Lejos de poneros ejemplos externos, mis propios trabajos se reparten entre literatura fantástica y ci-fi. ¿Os cuento un secreto? No me gusta Tolkien. Aún más, comencé El Hobbit por recomendación y lo abandoné a las casi doscientas páginas, hastiado por la narración que encontré. Entonces, ¿cómo diablos se me ocurre escribir obras fantásticas? Según estas afirmaciones tan claras de los que entienden de literatura, no tengo perdón de Dios.

   Antes de continuar, un pequeño inciso: creo que todo está inventado. Sí, sí; eso es lo que pienso, fervientemente. Creo que lo que nos queda a los escritores es el modo de contar la historia, mostrar un estilo peculiar, el tipo de descripciones, la intención de crear personajes sólidos y atractivos, ritmo, la unión coherente de sucesos... buscar que el conjunto quede bien y mantener así al lector entretenido. Pero crear, lo que se dice crear algo nuevo, va a ser tan difícil que de verdad pienso que se va a convertir en algo imposible.

   Vuelvo al hilo principal del post exponiendo una idea muy personal; que una persona crece interiormente según las experiencias que ha vivido, y sus propias ideas vendrán definidas a partir de las influencias recibidas. En la literatura considero que se trata de lo mismo, que "todo lo que has leído ha influido en ti", de forma que no escribirás igual, ni sobre lo mismo, antes que después de haberte mamado dichos libros. Entonces, ¿la originalidad solo puede darse cuando ya conoces lo que otros crearon? Según las declaraciones de tantas personas pertenecientes a la industria de la literatura, parece que únicamente de esta forma podrás desmarcarte de lo que ya existe, pues no caerás en algo que ya se creó. Pero no puedo estar de acuerdo, más que nada por aquel inciso que os dejé en el párrafo anterior.

   Un ejemplo rápido para que me entendáis (que raro me parecería que aún no lo hayáis hecho). ¿Recordáis en Barrio Sésamo a un muñeco al cual entrevistaba la rana Gustavo? Era inventor, pero bien parecía estar algo aislado del mundo. Un día creó los "calientapiés". El reportero le decía que eso ya existía, que se llamaban calcetines, y el pobre muñeco, descorazonado, le repetía varias veces que no podía ser, que él lo había inventado. Bien, ambos tenían su parte de razón. Gustavo porque en realidad ya existían, y el inventor porque "fue capaz de imaginar y crear algo de su propia cosecha", ya que no conocía los calcetines. Hagamos ahora la comparación en literatura. Un autor no lee a "los grandes" y se pone a escribir sus textos sin influencias de estos famosos escritores. Será capaz, de obtener un buen producto (que luego hay de todo), de crear algo "original". ¿Tiene menos mérito que aquel que leyó a otros tantos escritores y en realidad tan solo modifica lo ya leído en busca de diferenciarse de estos (porque no está creando algo nuevo)? Lo siento, yo sigo en mis trece.

   Acabando ya esta entrada, siempre a modo personal, me reafirmo en que un escritor no tiene la obligación de leer a los clásicos para ser capaz de sacar un buen libro, dando forma a una historia absorbente y colocando en escena unos personajes realmente arrebatadores. Podrás enriquecer tu vocabulario leyendo mucho, fomentar una imaginación que quizá de serie ya era impresionante, pero jamás me convencerán de que una obra de un autor que no conoce a los grandes del género "nunca será tan buena" como la de aquel escritor que devoró cada uno de esos clásicos (y, además, se nota dicha influencia en sus trabajos). Mentíos a vosotros mismos si queréis, pero hacer más de lo mismo, aunque con alguna modificación, no lleva a una obra a ser "grandiosa".





Jorge A. Garrido

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